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30 octubre, 2006

La Tecnologia de los Dioses

LA TECNOLOGIA DE LOS DIOSES
(Diario del Mas Allá)
 
Si repasamos los textos sagrados de casi todas las religiones del mundo, veremos como, de madres estériles, ancianas, incluso vírgenes, nacen hijos que finalmente terminan siendo Caudillos,  científicos o seres capaces de dirigir un cambio histórico, social o religioso. ¿Cómo es posible tal milagro? Pues la respuesta está  en el dogma o el misterio, tan prodigado por la religiones al uso, o bien tenemos que entrar en otras  hipótesis más lógicas, aunque no por ello menos asombrosas. Me estoy refiriendo al tutelaje, siembra y seguimiento que nuestros Padres Genéticos venidos del espacio, han propiciado sobre nuestra raza. Nos guste o no, somos el resultado de una siembra de genes venidos de varias galáxias que producirá en el futuro un mestizaje muy curioso y en todo caso insólito. ¿Es este el modelo de vida en el Universo?  Probablemente sea así. Sobre todo si comparamos el propio modelo terrestre de las colonias y del mestizaje de las naciones en los descubrimientos de las razas de los diversos continentes.
Hasta aquí, lo que a mi entender resulta ser el proceso del origen humano sobre el planeta, pero  quiero contaros una experiencia en meditación que puede darnos otras respuestas, no tanto al modelo físico, sino a la mecánica propia del espíritu del Ser en su devenir y en su paso por esta reencarnación:
Vi un planeta donde la evolución era absolutamente impensable para el ser humano. La raza que allí habitaba, semejante al hombre, totalmente antropomórfica, de pelo rubio y de talla alta y espigada, observaba una ley basada en la Paz, la Justicia y el Amor. Se trataba de un planeta donde no había noche, puesto que en su sistema Solar había dos Soles en los extremos del mismo. De tal manera que cuando salía un Sol, se ponía el otro, haciendo que la vida fuera en plena luz, tanto física como espiritual.
Había un templo o una especie de universidad donde los científicos, que dirigían el planeta estudiaban en armonía, produciendo un progreso impensable para el hombre. La escena, no obstante estaba referida a un joven de rasgos alegres y bellos que había sido llamado a una entrevista con el Ser Superior que de una u otra manera regía su destino, o en todo caso conocía los misterios del espíritu.
-          Hijo mío; deberás prepararte y estudiar la Genética y Biología y el comportamiento de las especies de la Galaxia, puesto que cuando acabe tu ciclo entre nosotros tendrás que reencarnar en la Tierra.
El muchacho puso una cara de espanto y de contrariedad, a la vez que replico:
-          Maestro ¿Tan malo he sido que el Consejo me castiga con tal destino?
-          Deberías dar gracias a la Suprema Inteligencia por haberte designado para tal tarea, puesto que además de ayudar a los seres humanos, tu evolución tendrá una aceleración extraordinaria.
-          Pero el peligro de caer y de no retornar a mi casa, mi familia y mi pueblo es enorme. Los maestros nos han mostrado la vida en la Tierra y su estado evolutivo es propio del reino animal. En esta raza no se practica ninguna virtud y están en proceso de auto-aniquilamiento. ¿Cómo puedo yo ayudar, sin peligro de morir en el espíritu?
-          El Consejo ha previsto que nazcas en el tiempo preciso y con los medios necesarios para realizar una misión, que llevara a los hombres a un mayor estado de conciencia. De antemano te diré que morirás en la materia entre los seres humanos, que no aceptarán tu filosofía, pero pasado unos años, después de muerto serás venerado por  que lo que les enseñaste dio un fruto maravilloso entre los jóvenes, que propiciarán un cambio.
La escena, más o menos rica en detalles, recogía la idea de que un ser elevado de un planeta superior debía reencarnar entre los hombres, como lo hicieran antes otros profetas y enviados y rompiendo  los dogmas y atavismos de la incultura de nuestra raza, tenía que propiciar un ascenso evolutivo a cuenta de su sacrificio y muerte. En la meditación veía que este modelo se había repetido cientos o miles de veces en nuestro planeta. Comprendía la lógica de los dioses en su afán de intervenir entre nosotros, no con sus naves interplanetarias, sino haciendo un supremo sacrificio que pocos  pueden entender.
Lo  curioso es comprobar la paradoja del tiempo, puesto que yo veía al joven del planeta varios miles de años atrás y por otra parte le veía que esa reencarnación se estaba dando ahora entre nosotros. ¿Cómo había podido pasar tanto tiempo?
El mismo maestro que había visto hablar al joven de la visión me dijo:
-          El espacio y el tiempo de los distintos universos no son iguales, Hay universos que en forma paralela al vuestro,  viven en el pasado o en el futuro de vuestro tiempo.
Aquella explicación me parecía simplemente complicada, pero estando elaborando este reproche en mi cerebro, el maestro me hablo sin mover los labios:
-          El espacio y el tiempo solo existen si los percibe la conciencia. Imagínate que junto a ti vive un esquizofrénico, que se cree que es Julio Cesar. Tu vives en el siglo XXI, pero el está viviendo en el tiempo de la antigua Roma y a la vez sois percibidos por mí que estoy en la dimensión astral y que ahora me asomo a tu meditación. Tú estás en tu espacio y tiempo, ¿Pero sabes dónde estoy  yo? Evidentemente no estoy en tu espacio, aún asomándote a tu tiempo.
Aquellas explicaciones me daban más elementos de confusión. Yo lo entendía en la meditación, pero me resulta imposible expresarlo con palabras. Quizás deba dejar este tema para más adelante, puesto que el objeto de este relato no es entrar en disquisiciones metafísicas.
-          Este joven que has visto ha tomado cuerpo en tu planeta hace unos años. Será un líder extraordinario con una fuerza inusitada.  Para vosotros sería la reencarnación de Hércules, el mito de la Fuerza, la Nobleza y el valor.
Luego vi claramente una fecha en mi cerebro. 14.8.1987. Me parecía una fecha familiar. Pero me sorprendía  que pudiera ver con tanta nitidez la fecha en mi cerebro, que, por otra parte, asocié al nacimiento del niño.
Luego vi  al joven de mayor. Yo ya había desencarnado del planeta y lo podía ver desde otra dimensión. Era un ser fuerte, decidido y noble, como me había anunciado el maestro. Pero lo que me sorprendió es ver sobre su cerebro una especie de lengua de fuego, o bola de color rojo que hacía de trasmisor  con una astronave que le seguía desde lo alto. Los seres humanos que vivían junto a él, no veían ni la lengua de fuego ni la nave. Al parecer vibraba en otra dimensión. Sin embargo, hacía de perfecto trasmisor con los dioses y en consecuencia la mayoría de los  actos, inspiraciones y verbalizaciones de aquel ser estaban controladas desde lo alto.
Pero no solo pude ver al joven, sino a otros tantos seres que ahora mismo, en este tiempo, y en  tiempos antiguos tenían las mismas lenguas de fuego. Vi con cierta frustración que la mayoría de los seres que han cambiado la vida del hombre desde la sabiduría y la ciencia, han tenido los mismos “aparatos” impuesto por los dioses. Vi que ahora mismo hay varios cientos de miles de estos aparatos sobre personas inconscientes que al parecer están dando un impulso al mundo. Son seres que no se interesan por el fútbol, la droga, los valores  de la actual Humanidad, sino que viven la virtud, el esoterismo, la alimentación adecuada, la meditación. etc. etc.…. El maestro me dijo:
-          Como dice vuestro libro sagrado, Los elegidos están todos contados y anotados en el libro de la vida.  Ellos son nuestros ojos, nuestros oídos y nuestras bocas. Ellos harán el cambio deseado en el tiempo.
Desgraciadamente no sé donde vive ahora este joven que tendrá diecinueve años, pero sé que existe.
Luego en casa, levanté la carta natal del 14.8.1987 y me quedé asombrado y maravillado, puesto que en ese día la mayoría de los planetas están en un gran trígono de fuego, que daría un ser como lo había descrito el maestro en la meditación.  Pero me parecía aún más maravilloso que un ser de otra Galáxia reencarnara en nuestro planeta en un tiempo y con una carta astral que, de una u otra manera, hablaba de una extraordinaria herramienta para hacer su misión.  ¡Que tremenda precisión tiene el Cosmos o la Suprema Inteligencia para mover sus peones de carne de acuerdo a una ley lógica y desde otro espacio y tiempo!
Por supuesto que ese tiempo me resultaba familiar puesto que en esos días se celebró la “Convergencia Armónica” fecha que el Calendario Maya  la cita como el comienzo de un cambio extraordinario en el mundo. Es el momento preciso en que los ciento cuarenta y cuatro mil danzadores del Sol enrollarán su serpiente emplumada (aura) en su cuerpo y comenzarán a trabajar para llegar al final de esta civilización en el 2012, fecha en que precisamente acaba el calendario Maya y donde comienza la “Era de las Flores”.
Y en igual medida retomé la lectura del libro de Preston B. Nichols, “Encuentro en las Pléyades” que habla de estos alucinantes implantes, o “lenguas de fuego” que al parecer son ahora mismo una realidad entre nosotros.
Realmente los “dioses” tienen un tremendo control sobre nosotros  al margen de nuestra ignorancia que no puede ver donde ven los ojos del espíritu y que no podemos escuchar los sonidos del alma. Realmente la tecnología de los dioses es absolutamente alucinante y fuera de la comprensión humana.
 
La venida del Espíritu Santo
2:1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
2:2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
2:3 Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
2:4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
2:5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.
2:6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
2:7 Con gran admiración y estupor decían: "¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos?
2:8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua?
 
IMPLANTES
(Encuentro en las Pléyades de Preston B. Nichols)
 
Igual que hablamos de abducciones físicas y astrales, también existen implantes tanto físicos como astrales. En el transcurso de mi trabajo, he llegado a ver una unidad de pensamiento colocada en el campo áurico que rodea el cuerpo de una persona. Éste es un típico implante astral, que actúa como una entidad propia cuando transmite sus influencias o datos de lecturas.
Los implantes físicos se pueden desglosar en dos categorías: inertes y biológicos. Un implante inerte o puramente físico es un trozo de metal, de cristal, un chip de silicona u otra sustancia que es insertado en el cuerpo. Este tipo tiene como objetivo transmitir directamente al sistema nervioso del sujeto. No hace mucho tiempo descubrí que muchos de estos implantes son biológicos. Cuando escogen a un sujeto para un implante biológico, toman una muestra de su estructura celular. Los abductores realizan entonces algún tipo de manipulación genética del ADN y de la estructura celular, hacen un cultivo y fabrican un receptor-emisor con la materia biológica. Esto suena bastante vanguardista, pero no existe ninguna investigación científica que indique que un material biológico no pueda ser configurado para fabricar un receptor-emisor de radio. Allí donde un aparato normal tendría cables, la versión biológica utiliza estructuras celulares biónicas que sustituyen a los cables y otros circuitos.
Se ha descubierto un implante que normalmente se inserta en el cuerpo masculino justo encima de las gónadas. No estoy seguro de dónde iría su equivalente en el cuerpo femenino. El objetivo del implante es transmitir cuando el sujeto está sexualmente excitado. Si no llega a excitarse, no hay transmisión.
Aunque estos implantes suelen estar relacionados con la sexualidad, no siempre es así. Descubrí un caso en que este tipo de implante también estaba conectado con el centro óptico del cerebro. En otras palabras, al pasar la mano por delante de los ojos y la cara del sujeto, la transmisión del implante cambiaba.
Un ejemplo gráfico y extraño de un implante biológico salió a la luz cuando una persona de Brooklyn me vino a ver porque quería que le hiciera una revisión para ver si llevaba implantes. En esa época yo utilizaba analizadores de espectro, osciladores de inclinación magnética (se trata de un aparato que busca redes de resonancia) y otro equipo para detectar implantes que lleva circuitos de radio. Al pasar una sonda FR (frecuencia de radio) por su cuerpo, vi que aparecía una señal cuando llegaba a la zona del abdomen. Si alejaba la sonda, la señal disminuía y casi desaparecía del analizador de espectro. Naturalmente, cualquiera que trabaje en electrónica sabe que los analizadores de espectro no son tan precisos, así que tuve que poner la señal a «pulsación cero». Esto significa que coloqué la señal en un analizador para que pudiera ser emparejada con la señal transmitida a través del cuerpo del individuo y ser así identificada. Quería descubrir la frecuencia real del implante, y lo hice. ¡Sorpresa: era la misma que la del canal 25 de televisión de Brooklyn! Fue un descubrimiento bastante sorprendente e increíble. Entonces convertí la señal para poderla leer en un monitor de televisión. Efectivamente, era el mismo canal 25 y podía verlo en la pantalla. Esta persona en realidad estaba interceptando el canal 25 de Brooklyn y lo volvía a emitir. Su implante tenía la misma frecuencia exacta, pero también había una rareza técnica muy extraña. Este receptor-emisor implantado actuaba a la manera de lo que se conoce como un repetidor simplex (unidireccional). Se trata de un artilugio que tiene un receptor que recibe la señal, después hay un tiempo de espera, y a continuación se transmite la señal. Se llama repetidor porque repite la señal. El implante de ese hombre era desconcertante porque tanto el receptor como el transmisor funcionaban a la vez. Puede que esto no le suene raro al lector medio, pero como experto en electrónica yo estaba perplejo. Nunca había visto un aparato así ni sabría cómo construir uno igual.
Después de reflexionar un poco sobre el tema, me di cuenta de que alguien había instalado un sistema muy ingenioso. En realidad habían montado sus transmisiones implantadas encima de las del canal 25. Si alguien se acercaba lo suficiente con un detector de radio y captaba la señal, automáticamente asumiría que se trataba del canal 25 y no le daría más importancia, ya que el sujeto pasa la mayor parte del tiempo por esa zona. La información visual viaja por lo que se llama un impulso sincronizado. O más específicamente, se desplaza por dirección descendente, por debajo del impulso. Habían montado la transmisión utilizando otro aspecto del impulso para transmitir su información. Lo mínimo que se podía decir es que se trataba de una emisión clandestina.
Después de que este hombre se diera cuenta de que tenía algún tipo de receptor-emisor implantado en su cuerpo, se ofreció voluntariamente a pasar por rayos X. Aunque se le realizaron varias radiografías, no pudimos descubrir ningún implante. Después le practicaron una resonancia magnética, que reveló la existencia de una bolsa de tejido donde no debería haber ninguna. Era simplemente un depósito de grasa. Eso es todo lo que el médico dijo sobre el tema. Cuando me di cuenta de que la sangre es una solución salina que actúa como buena conductora, el patrón quedó claro. Los vasos sanguíneos llegaban hasta la zona de la ingle, que actuaba como una antena para el implante. Su combustible era biológico y, a efectos prácticos, estaba vivo.
Existe otro tipo de implante que estamos viendo últimamente, parte del cual actúa como un ordenador portátil y está situado debajo del esternón, en el centro del tórax. Sobre el corazón, a la izquierda, justo donde está el esternón, a veces se descubre un chip. Éste actúa como el CPU o unidad de procesado central del implante.
Almacena la memoria y los programas que serán activados. Al final de la caja torácica se encuentra el implante biológico que es el receptor-emisor. Recibe señales y las envía al chip de la CPU en la parte superior de las costillas. Todo ello está conectado mediante un cable increíblemente fino a otro chip en la base del cuello. Se trata de la interfaz neuronal que conecta con la columna vertebral y el cerebro.
Este implante está regulado por un grupo de cinco electrodos para cada nervio. A medida que el impulso nervioso desciende por la neurona, un electrodo lo percibe. Otro cancela el impulso. Un tercero volverá a insertar el impulso nervioso previo u otro nuevo. Los otros dos electrodos que he mencionado son simplemente instrucciones opuestas concebidas para anular los impulsos descritos. De esta manera se puede acceder a toda la «red neuronal» y el implante tiene acceso total a las funciones motoras del ser humano. Todo muy sofisticado.
Las investigaciones adicionales han demostrado que las emisiones en la banda de alta frecuencia revelan una pulsación de interpretación imprecisa que se parece a los patrones indicados por la información neurológica que acabo de describir. Puede que ésta sea la señal utilizada para transmitir a este tipo concreto de implante, pero por el momento no estoy totalmente convencido.
La razón de que no descubriera antes este implante es que deja de funcionar si se intenta sondear la red neuronal para detectarlo. Afortunadamente me encontré con un joven cuyo implante al parecer era defectuoso y no dejaba de funcionar. Inmediatamente lo escaneé y descubrí un conjunto de implantes. Ante mi sorpresa, descubrí que podía sintonizar con los implantes y llegar directamente a la CPU a través de una función empática que precisamente responde a los códigos que yo conocía de Montauk. Pude desconectarlo, volverlo a conectar e incluso escanear algunos de los programas y memorias que habían sido grabados. Pasó mucho tiempo antes de que recordara que yo también había diseñado algunas de sus partes. Yo formaba parte del equipo que lo creó. El implante había sido desarrollado en Montauk, con mi ayuda. Ello explicaba el por qué podía conectar o desconectar el dispositivo a voluntad. Los circuitos me reconocían.
Siempre me gusta pensar que yo no estuve involucrado en una actividad tan nefasta como ésa, pero he tenido que enfrentarme a la verdad y confesar. Yo fui uno de los miembros del equipo de comprobación y programación de Montauk. Eso también pone otro tema sobre la mesa: ¿fui programado? Me he tenido que plantear esta cuestión en numerosas ocasiones. Mi respuesta es «sí». Fui programado y probablemente todavía lo esté, en cierta medida. Es por ello que trabajo con personas y realizo investigaciones. También cuento con un grupo de psíquicos que siguen mi trayectoria para asegurarnos de que trabajo para el bien de las personas implicadas y no llevo a cabo ningún tipo de programación gubernamental. Soy muy consciente de ello y me preocupa este aspecto de mi ocupación. A veces siento que puede que sea el único capaz de realizar este tipo de tarea porque quizá sea el único que se ha salido de un proyecto gubernamental y que es capaz de realizar este nivel de desprogramación. Y si hay que desprogramar a alguien, antes hay que saber cómo se hizo el programa original. En muchos casos, sé cómo «abrir» a las personas porque yo ayudé a programarlas.
Me encantaría que alguien que conozca estos métodos me desprogramara, pero no he logrado encontrar a nadie de confianza y disponible que esté dispuesto a aprender los métodos. También tengo que ser extremadamente consciente del tema seguridad.
Existen otros implantes aparte de los que ya he descrito. Por ejemplo, hay toda una categoría de implantes cuyo objetivo es detectar señales de un punto exterior y volver a transmitir en esa dirección. Estos implantes pueden estar colocados en todo el cuerpo, pero lo más frecuente es detrás de la oreja izquierda. Este tipo se parece a una astilla de cristal o piedra negra con unas rayas. Se trata de tecnología muy avanzada y la utilizan los alienígenas para localizar a sus abducidos. Estos implantes no afectan necesariamente el proceso cognitivo. Se trata de transponedores, mediante los cuales se transmite una señal desde una base. El implante la reconoce y responde con otra señal. Con el equipo adecuado, el abducido puede ser localizado.
De vez en cuando el cuerpo del abducido rechaza estos implantes y van subiendo hasta la superficie. Un abducido informó de un cristal que le salió de la frente, mientras que otro vio uno saliéndole del pene. Creo que los implantes gubernamentales practicados en la zona genital están basados en el diseño alienígena original.
Después de descubrir implantes en el escroto, el pene y la vagina, empezaron a comprender por qué lo hacían así los alienígenas y comenzaron a realizar los suyos. El siguiente paso fue añadir algo al diseño y fabricar su propia estructura de implantación. La parte del cuerpo donde están colocados estos implantes depende de lo que se este controlando o que estructura nerviosa se supone que ese implante tiene que interferir.
Estos aparatos normalmente parecen una piedra y casi todos tienen forma de lágrima. Los lados son rectos, con medias lunas en la parte delantera y trasera. Normalmente están colocados en el tejido y allí se dejan. A veces se encuentran cables que salen de los implantes, normalmente sujetos a los ganglios nerviosos. No estoy seguro de qué potencia tienen estos implantes cristalinos, ya que no he podido captar las señales que emiten.
No son éstos los únicos implantes, pero espero que con lo dicho el lector se pueda hacer una idea de lo complejos e intrincados que pueden ser. A continuación examinaremos el tema de cómo detectarlos y eliminarlos.
 
DETECCIÓN Y ELIMINACIÓN DE IMPLANTES
 
Existen muchas maneras de detectar implantes físicos. Se puede escanear físicamente al sujeto con la más avanzada tecnología de resonancia magnética. También se pueden captar mediante diferentes tipos de equipo electrónico. Quizá la manera más fácil sea la de escanear psíquicamente el aura del sujeto en cuestión.
Un implante siempre creará un desajuste en el aura de la persona porque cualquier objeto que no pertenezca al cuerpo se manifestará como una turbulencia áurica de algún tipo. El aura es el campo electromagnético que rodea al cuerpo humano. También la podríamos definir como la interfaz entre el espíritu y el cuerpo. Algunas personas son capaces de ver el aura con toda naturalidad. Yo personalmente puedo escanear la parte frontal del cuerpo de una persona con las manos y detectar anomalías en el campo áurico. Ello revelará no solamente la existencia de un implante, sino también en qué parte del cuerpo está situado.
Soy consciente de que la mayoría de practicantes no disponen del equipo electrónico o médico para poder detectar los implantes. En cambio, muchas personas son capaces de escanear el aura, y las personas intuitivas que estén interesadas en ello pueden adquirir esa facultad.
Puede empezar por pasar las manos por un cuerpo (sin tocarlo) y simplemente sentir las irregularidades del campo electromagnético. Por supuesto, existen diferentes grados de pericia.
Una vez detectado el implante, éste se puede eliminar. Pero antes el sujeto debería estar preparado para el ascenso de la kundalini. Kundalini es originalmente un concepto hindú que se podría definir como la energía primordial o fuerza vital del ser humano, que se manifiesta en un patrón de forma serpentina.
Existen muchos profesionales del tema y abundante literatura, pero cada persona tiene que encontrar su propio camino.
Hay que recordar que los implantes físicos son minoritarios. Está claro que precisan de una manipulación especial. Los implantes astrales y las técnicas de control mental también pueden ser peliagudos, pero normalmente son mucho más fáciles de solucionar por parte del profesional común. Ninguna información contenida en este capítulo pretende ser un tratado completo sobre cómo eliminar los implantes. Para ello se precisaría un libro entero. Sólo pretende ser una guía general para las personas que la necesiten.
 

1 comentario:

Hugo Nah dijo...

http://g11-primercontacto.blogspot.mx/2006/10/la-tecnologia-de-los-dioses.htmlbuen libro